Relato de Eruch Jessawala acerca de las plegarias dictadas por Meher Baba:

En los últimos años Meher Baba con frecuencia quería que nosotros los mandali dijéramos las plegarias que ahora se conocen como Parvadigar, y la plegaria de arrepentimiento, él me indicaba que las recitara en voz alta. Traté de aprenderlas de memoria. Pero tan pronto comenzaba a recitarlas las olvidaba completamente. Baba me miraba molesto y me indicaba que fuera a buscar el libro y las leyera. De modo que terminé leyendo las oraciones todo el tiempo. Baba se paraba como uno más en medio de nosotros en el Mandali Hall. Primero él se lavaba las manos y el rostro, los secaba y luego juntaba sus manos. Su aspecto y su mirada era la de una persona en el acto de adoración. Totalmente absorto en la participación de las plegarias, mientras yo las leía. Con el correr de los años la salud de Baba menguó y él con dificultad podía permanecer de pie. Al final dos de los mandali tenían que sostenerlo uno de cada lado. Así que él me indicaba de leer las oraciones más y más rápidamente. Yo no podía comprender porque Baba se sometía a tal esfuerzo. Finalmente dije: ¿Baba por qué haces esto? Por qué no te sientas. Baba con gestos me respondió: “¿por qué debería yo sentarme? ¿Sabes por qué hago esto? Mi cuerpo está tan débil que no puedo permanecer parado. Pero mi participación en las oraciones ayudará a cada individuo que las recite después que yo abandone este cuerpo. No importa como tú las recites. Lo importante es mi participación en las plegarias. “Después que abandone este cuerpo cualquiera que recite estas oraciones será beneficiado debido a mi participación. Cuando alguien repita las oraciones yo estaré allí con él. Mi presencia estará allí.”

Narrado por Eruch Jessawala en el Mandali Hall, Meherazad